Guía final sobre préstamos dudosos (NPL) para entidades de crédito

Guía final sobre préstamos dudosos (NPL) para entidades de crédito

Para cualquier entidad financiera o de crédito, la gestión adecuada de su balance, y en particular de su riesgo de crédito, constituye un pilar fundamental (sino el que más) para garantizar su solvencia y viabilidad futura, como hemos comprobado en casos muy recientes. No es un secreto indicar que los ratios de morosidad durante la crisis y, por tanto, los niveles de NPL (nonperforming loans) se han incrementado de manera significativa en los últimos años (aunque en la actualidad se ha observado una mejora significativa en España pasando de 13,62% en 2013 a 9,44% en 2017, no debemos olvidar que seguimos muy por encima del ratio de la Zona Euro, 6,5%).

En este contexto, el Banco Central Europeo ha publicado una guía para la gestión de NPL. El documento contiene las expectativas supervisoras y por tanto constituye un instrumento de supervisión y la base para el diálogo con las entidades, en virtud de las expectativas de carácter cualitativo en relación con la identificación, gestión, medición y saneamiento de los préstamos dudosos en áreas no reguladas en reglamentos, directivas o directrices existentes o reguladas sólo de forma genérica.

 

Reducción de NPL – Objetivo General

Con la emisión de esta guía (que si bien no es vinculante deberá de explicarse al Supervisor el motivo de cualquier desviación), se espera que las entidades con elevados niveles de préstamos dudosos elaboren estrategias ambiciosas pero realistas para reducir sus niveles de NPL de sus balances.

Dentro de las opciones se podrían citar, entre otras, la gestión del préstamo dudoso (política de refinanciación o reestructuración), su venta (interés de un tercero por su especialización en el recobro o interés en el colateral), su saneamiento contable (aplicación de provisiones suficientes) o la ejecución de la garantía (dación en pago o ejecución vía subasta).

Recomendaciones y mejores prácticas – Para cumplir los objetivos de la Guía.

  • Estrategia: Anualmente se deberá presentar al BCE un resumen de la estrategia y los targets, por tanto las entidades deben desarrollar e implementar una estrategia adecuada y a medida (considerando implicaciones de capital, capacidades internas, etc.), definiendo un plan operativo que contemple tanto las inversiones y recursos necesarios, como los targets cualitativos y cuantitativos de reducción de NPL, sin olvidar que la estrategia deberá estar integrada dentro de los propios procesos del Banco (ejemplo ICAAP).
  • Gobierno y operaciones: Dicha estrategia, y su plan operativo, deberá ser aprobada y vigilada por el Órgano de Administración y tendrá que incluir principalmente:
  • Creación de unidades de reestructuración independientes y especializadas en NPL (evitando conflictos de interés con la concesión de créditos).
  • Definición de procesos de alerta temprana sobre elementos desencadenantes para identificar operaciones con riesgo de entrar en dudosos.
  • Un marco de control que defina claramente las funciones de las tres líneas de defensa (Al Dpto. de Auditoría Interna se le pide expertise específico en el ámbito de NPL, dado que debe incluir en su plan anual, el aseguramiento del buen funcionamiento de los planes operativos, de la infraestructura técnica y calidad de los datos, inspecciones de expedientes aleatorias sin previo aviso, adecuación de las políticas de valoración de inmuebles, y alertar al Consejo de Administración de cualquier desviación, entre otros).
  • Un marco de indicadores KPIs capaces de medir los progresos, tanto internos como los que se puedan obtener de los servicers o gestores externos de los préstamos, en su caso.
  • Refinanciación y reestructuración: Se establecen directrices para la toma de decisiones en cuanto a la concesión de refinanciaciones o reestructuraciones (no en cuanto a su clasificación contable) en función de los atributos del acreditado y el análisis de su capacidad real de pago tanto a corto (dificultad transitoria < 2 años), como a largo plazo, construyendo un árbol de decisión interno y estableciendo de manera obligatoria (i) el seguimiento del cumplimiento de la solución propuesta en cada operación, y (ii) el reporting al supervisor, con indicadores de seguimiento como las tasas de “reimpago”, el impacto de la medida sobre el valor actual neto, valor de garantías, nivel de provisiones, etc. sobre este tipo de exposiciones, hecho que sin duda requerirá de unos sistemas de información y BDD con datos idóneos (Amplitud, exactitud, integridad, fiabilidad, coherencia, trazabilidad), que permitan cumplir con la gestión y reportes de manera sostenible y con el menor esfuerzo o manualidades posibles.
  • Reconocimiento de los NPL: Las entidades deberán considerar las directrices de la EBA en cuanto a la definición de NPE (impagos > 90 días o se considere improbable que el deudor pueda hacer frente, sin usar las garantías) así como alinearla con las definiciones regulatorias (Impago del RRC) y contables (IFRS Impaired) siempre que sea posible o reconciliar los datos cuando existan diferencias (ejemplo salida de non-performing a performing, 1 año cumpliendo sus obligaciones y que ya no existan dificultades financieras).

 

Es fundamental tener identificados los grupos económicos de los acreditados (efecto arrastre > 20% exposiciones grupo vencidas), para poder aplicar adecuadamente y de forma homogénea las políticas internas que clarifican los criterios de (i) morosidad y de (ii) anticipación de eventos que indiquen posibles impagos antes de que se produzcan (esto aplica para préstamos sanos).

 

  • Medición y Saneamiento de los NPL: Incluye directrices para determinar cuándo se debe hacer una estimación individualizada (importes significativos, operaciones con riesgos especiales, etc..), aplicando enfoques conservadores para la actualización de flujos y valoración de colaterales, distinguiendo criterios para “entidades en funcionamiento” y “entidades en situación de liquidación”(ejecución garantía, que tomará en cuenta los costes de venta y el coste de mantenimiento del inmueble en balance). El saneamiento  de los activos (fuera de balance) debe hacerse en cuanto se considere irrecuperable, sin que esto signifique que la entidad siga con la gestión de recobro.

 

En el ámbito colectivo, el órgano de administración es responsable de que existan procedimientos adecuados de estimación colectiva de provisiones, y se integren en el sistema de control de riesgo de crédito de la entidad, incluyendo pruebas de backtesting de  carteras significativas, al menos una vez al año. Como novedad y alineados con la futura IFRS9, cita el principio del uso de información prospectiva para la estimación de la Pérdida Esperada, pero manteniendo los criterios de agrupación de carteras homogéneas, estimación de pérdida basada en experiencia histórica (que mantengan las circunstancias actuales), ajustada en base a datos observables actuales.

 

  • Valoración de garantías reales sobre Inmuebles: Se pretende tener actualizados los valores con tasaciones anuales. Se exige una revisión de la idoneidad del proceso por una unidad de control independiente que vele por la adecuada selección del tasador, su integridad, su idoneidad, políticas de rotación, y por la calidad de los datos mediante procesos de backtesting.

 

Se distinguen entre valoraciones individuales, y las indexadas, siendo estas últimas sólo permitidas en operaciones < 300k€. En cuanto a la valoración y gestión de adjudicados se pide encarecidamente aplicar IFRS 5 (contabilización del menor entre el valor neto contable considerando la garantía y el valor razonable del inmueble menos los costes de venta), e iniciar una gestión activa de venta, respectivamente, para sacarlo del Balance.

Para concluir, la guía es exigente, dado que abarca muchos aspectos complejos que requerirán muchas horas de trabajo para todo el sector (bancos, regulador, consultores, etc..); taxativa dado que asigna responsabilidades a los Órganos de Administración de las entidades de su aplicación, atendiendo al criterio de proporcionalidad de cada entidad, y requiere labores específicas de las funciones de aseguramiento de la entidad; y, por último, generosa, porque anticipa a las entidades las ideas de saneamiento que exigirá el regulador en el corto plazo, y porque persigue un bien común para todo el sistema financiero, que no es otro que tener balances más saneados con niveles de capital y solvencia adecuados. El objetivo es otorgar estabilidad y que, teniendo en cuenta el más que probable incremento progresivo de los tipos de interés en el medio plazo, invite al sector a otorgar nuevas operaciones para retornar al negocio principal de la banca, que no es otro que la concesión de préstamos con una gestión adecuada del pricing y del riesgo de crédito.

 

¿Cómo podemos ayudarte?

Breogán Porta

Breogán es licenciado en Dirección y Administración de Empresas y Master en Auditoría Financiera y Riesgos por el IEB. Inició su carrera en Andersen / Deloitte en el año 2001, en el Sector de la auditoría Financiera, auditando Grupos Bancarios de reconocido prestigio, así como al Banco de España. En 2011, se incorpora a Mazars como Senior Manager de Auditoría financiera, siendo en la actualidad miembro del ROAC y Socio de Auditoría y Riesgos del Sector Financiero, compartiendo su expertise como auditor de cuentas con proyectos de experto en líneas de aseguramiento, consultoría, riesgos y cumplimiento normativo. Adicionalmente, Breogán es profesor del Master de Auditoría del CEU.

Breogán Porta
 

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