GRI y el futuro de la materialidad

GRI y el futuro de la materialidad

Los GRI Standards son, sin lugar a dudas, el estándar de reporte en materia de sostenibilidad más extendido a nivel mundial. Son utilizados como referencia por organizaciones de diferentes sectores y ámbitos de actividad en sus informes anuales.

Publicados en 2016, los GRI Standards son la última versión del primer estándar mundial de reporte, lanzado en el año 2000, para la elaboración de memorias de sostenibilidad.

Actualización de los GRI Standards

Actualmente, Global Reporting Initiative está llevando a cabo la actualización de los estándares básicos de reporte, lo que supondrá la mayor actualización de los GRI Standards desde su lanzamiento en el año 2016. Hasta la fecha, los estándares revisados han sido: Agua y efluentes, Salud y seguridad en el trabajo, Fiscalidad y Residuos.

La importancia de esta actualización deriva, fundamentalmente, de la revisión de los principios básicos y, en especial, de la redefinición del concepto materialidad, mucho más centrado en los principales impactos de la organización en materia de sostenibilidad.

De acuerdo con los GRI Standards, la organización debe identificar cuáles son los asuntos materiales (o los más relevantes) en materia de desarrollo sostenible, que serán los que definan los contenidos a incluir en el reporte.

El futuro de la materialidad

La materialidad es el resultado de la evaluación de las demandas y expectativas de los grupos de interés de la organización. En esta línea, la materialidad es un concepto clave, no sólo de cara al reporte, sino de cara a la gestión de la sostenibilidad en una organización.

La importancia de la actualización de los GRI Standards redefine el concepto de materialidad, enfocándolo hacia los principales impactos de la organización en materia de sostenibilidad

La materialidad es un concepto estratégico a partir del cual se definen los aspectos en los que la organización debería centrar sus esfuerzos, y lo cuales deberían ser los cimientos de cualquier plan director de sostenibilidad.

Aunque la publicación definitiva de estos nuevos estándares está planificada para el segundo trimestre de 2021, el borrador de su actualización apunta claramente en una dirección: centrar el reporte de la organización en los principales impactos derivados de su actividad. Esto repercutirá de forma directa en la forma en la que se definirán los asuntos materiales de la compañía, para lo que se incluye una propuesta metodológica.

Propuesta metodológica

La propuesta metodológica incluida en el borrador sugiere que estos impactos, si bien deberán ser revisados periódicamente en cada informe, no deberían verse alterados si no varían el contexto, las actividades y/o las relaciones de negocio de la organización.

Conforme a la propuesta metodológica, la materialidad se definirá de acuerdo con las siguientes fases:

  1. Evaluación del contexto.
    Se deberán tener en cuenta aspectos relativos a:
    • La naturaleza de la compañía (tipos de actividad, sector, productos y servicios ofrecidos, etc.).
    • Las relaciones dentro de su cadena de valor (empresas asociadas, proveedores, distribuidores, etc.).
    • Así como derivados del entorno (condiciones socioeconómicas, ambientales, etc.).

  2. Identificar impactos actuales y potenciales
    Un reconocimiento de de impactos positivos y negativos que no debe limitarse únicamente a las actividades de la organización, sino que también debe incluir los efectos que se producen a lo largo de la cadena de valor.
    Para identificar los impactos de una forma más precisa, en esta fase se deberán tener en cuenta las expectativas y preocupaciones de los grupos de interés.

  3. Evaluar la importancia de los impactos
    Esta importancia, específica para cada organización, se basará en las variables gravedad/alcance (dependiendo de si el impacto es negativo o positivo, respectivamente) y probabilidad. En caso necesario, se debería consultar a grupos de interés relevantes para determinar la importancia de algunos impactos.

  4. Priorización de los impactos más significativos
    En función de los resultados de la fase anterior, la organización deberá establecer un criterio para determinar qué asuntos se deben considerar materiales, lo cuales pueden ser ratificados por expertos y deberían ser aprobados por los órganos de gobierno de la organización.

De esta forma, GRI se distancia de la ya clásica matriz basada en dos ejes (interno y grupos de interés) expuesta en la versión G4 de esta guía.

Participación de los grupos de interés

La metodología propuesta, al centrarse en la evaluación de la gravedad y probabilidad de los impactos, constituye un proceso estructurado que permite una identificación objetiva de los asuntos materiales.

No obstante, la participación de los grupos de interés en el proceso de identificación de los asuntos materiales debe seguir teniendo un papel destacado para reflejar adecuadamente la realidad de la compañía en materia de desarrollo sostenible.

La materialidad tiene que convertirse en un elemento dinámico que mantenga un proceso de diálogo continuo con los grupos de interés

La inclusión de los grupos de interés en el proceso de evaluación de la materialidad es un aspecto de especial relevancia, pues sobre ellos repercuten los impactos, ya sean positivos o negativos, derivados de la actividad de la organización.

Por último, una de las principales lecciones que nos ha dejado la pandemia en la que estamos inmersos es que, en un breve espacio de tiempo, las prioridades se han reformulado drásticamente.

En consecuencia, la materialidad tiene que avanzar hacia un concepto dinámico que se caracterice por un proceso de diálogo continuo con los grupos de interés, que permita dar una respuesta adecuada a sus demandas y expectativas, así como para gestionar los impactos de la organización sobre estos grupos.

Ángel López Calzas
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