Huella de carbono: ¿qué significa para tu empresa?

Huella de carbono: ¿qué significa para tu empresa?

Ha pasado casi un cuarto de siglo desde el Protocolo de Kioto, en el cual los países desarrollados y en transición se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En base a este acuerdo internacional, España debía limitar el incremento de sus emisiones de manera que la media de emisiones netas no superase el 15% del nivel de emisiones del año base (1990/1995) en el periodo comprendido entre 2008 y 2012.

Aunque los países firmantes han respondido de manera dispar a lo ratificado, los esfuerzos por no superar el aumento de 2ºC en comparación con la época preindustrial establecido por el Panel Intergubernamental por el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés: Intergovernmental Panel on Climate Change) continúan desarrollándose cada vez con más fuerza

Para el periodo comprendido entre 2021 y 2030, la Unión Europea ha propuesto una serie de compromisos vinculantes, entre los que destacan:

  • Una reducción de gases de efecto invernadero que tienda a un 55% menos en comparación con 1990.
  • El uso de al menos un 32% de energías renovables o la mejora de al menos un 32,5% de eficiencia energética.

De cara a 2050, la Comisión Europea ha establecido una hoja de ruta hacia la economía baja en carbono. En ella se establecen los elementos clave que deberían estructurar la acción climática para que la Unión Europea pueda convertirse, de aquí a 2050, en una economía competitiva y neutra en carbono, alineada con los objetivos del Pacto Verde Europeo. Con el fin de alinearse con estos objetivos, conocer y controlar las emisiones de gases de efecto invernadero es uno de los puntos clave.

Huella de carbono empresarial
La reducción de los GEI es una prioridad para muchas empresas

Gracias a la inclusión de cuestiones ambientales en el proceso de toma de decisiones de organismos públicos y empresariales, además del inestimable esfuerzo de medios de divulgación y comunicación por hacer de este problema un asunto social, el cálculo, la reducción y la compensación de emisiones de gases de efecto invernadero está siendo una prioridad como fruto de la responsabilidad de numerosas compañías a nivel global.

Qué es la huella de carbono

El cálculo de emisiones de GEI se denomina cálculo de huella de carbono y es un indicador clave de la contribución de una organización al calentamiento global. El concepto de huella de carbono se puede definir como la medición de las emisiones de aquellos gases que inducen al efecto invernadero derivadas directa e indirectamente por una actividad, proceso o a lo largo de la vida de un producto o servicio.

Debido a la variedad de gases emitidos y a las diferencias de potencial de calentamiento global de cada uno, se unifican como emisiones de CO2 equivalente, por ser este gas el que más crecimiento ha experimentado en la atmósfera terrestre y el más abundante en porcentaje de todos ellos. Los gases de GEI de acuerdo con el Protocolo de Kioto son: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido de nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFCs), perflourocarbonos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6).

Las emisiones de gases de efecto invernadero se clasifican como directas e indirectas, y se diferencian como emisiones de alcances 1, 2 y 3:

  • Las emisiones de alcance 1 son emisiones directas y, en una organización, se corresponderían con las procedentes de fuentes que son propiedad de la compañía o que están controladas por la misma.
  • Las emisiones de gases de alcance 2 refiere a las emisiones indirectas procedentes de la generación de electricidad adquirida y consumida por la compañía.
  • Las emisiones de alcance 3 se corresponden con el resto de emisiones indirectas que son consecuencia de las actividades de la compañía pero que ocurren en fuentes que no son de su propiedad y que no son controladas por ella.
    Por ejemplo, se trata de las emisiones de gases asociadas a los desplazamientos de los empleados hasta el centro de trabajo, las correspondientes a los viajes de negocios, las que se producen en la extracción y producción de materiales adquiridos, también las referentes al transporte de combustibles adquiridos o las del uso de productos y servicios vendidos.

Hoy en día, conocer la huella de carbono de una empresa es fundamental. La huella de carbono permite determinar parte del impacto ambiental de una compañía, identificar los puntos críticos en el proceso productivo, mejorar su diferenciación frente a competidores y facilitar su alineamiento con los objetivos europeos de reducción de emisiones.

Cómo calcular la huella de carbono de las empresas

El cálculo de la huella de carbono debe ser homogéneo y seguir unos criterios similares para facilitar la toma de decisiones a inversores, clientes y otros grupos de interés. Entre los procedimientos más aceptados a la hora de calcular la huella de carbono destaca el Protocolo de Gases Efecto Invernadero: Estándar Corporativo de Contabilidad y Reporte (edición revisada) (GHG Protocol por sus siglas en inglés), desarrollado por el World Resources Institute (WRI) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD).

La huella de carbono en las compañías
El cálculo de la huella de carbono ha de seguir unos criterios homogéneos

Además de este protocolo, WRI y WBCSC han publicado otros documentos de utilidad entre las que se incluyen herramientas específicas para cada sector, estándares de cálculo de la huella para ciudades, proyectos o productos y una guía para la cuantificación de la reducción de GEI como resultado de la adopción de métodos de mitigación de emisiones.

Para el cálculo de la huella, el punto crítico reside en la identificación exhaustiva de las fuentes de emisión de gases GEI de la organización y la recopilación de datos. Estos datos deben ser lo más fiables posibles para garantizar un inventario realista.

La medición de las emisiones de gases GEI puede realizarse a través de medidas directas o estimaciones. La medición directa de gases no es común, ya que necesita el monitoreo constante de concentraciones y flujos del gas, por lo que es más frecuente el cálculo indirecto mediante balances de masa o fundamento estequiométrico específico para una planta o proceso.

La elección del método adecuado depende del objetivo deseado (cálculo de huella obligatorio, voluntario o para control interno), de la precisión, la viabilidad o el coste del cálculo. La manera más práctica y sencilla de calcular las emisiones de GEI es a partir de los consumos energéticos utilizando factores de emisión específicos por tipo de combustible, tipo de gas refrigerante, comercializadora de energía eléctrica, etc.

Para el cálculo de emisiones de alcance 2 cabe destacar que existen dos metodologías de cálculo:

  • Atendiendo al enfoque de mercado, el cálculo se realiza con los factores de emisión de las comercializadoras reales que suministran electricidad.
  • El enfoque geográfico hace referencia a un factor de emisión producto de la media de factores de las comercializadoras que operan en un país. 

Existen multitud de organizaciones que ofrecen factores de emisión estandarizados, como el GHG Protocol, PAS-2050, IEA, IPCC y organismos gubernamentales desarrollados bajo el UNFCCC, como el UK DEFRA o US EPA.

Los factores de emisión pueden variar regionalmente o por requisitos particulares que sean más representativos de las operaciones de la empresa que reporta. Las emisiones de cada gas de efecto invernadero se calculan de manera separada y se transforman a equivalentes de CO2 con base en su potencial de calentamiento global.

Reducción de la huella de carbono en las compañías

Una vez calculada la huella de carbono, lo verdaderamente relevante consiste en trazar un plan que permita reducir el impacto generado por la empresa. El estudio nos va a llevar a identificar los elementos de emisión más importantes de la organización y a centrar los esfuerzos en ellos.

Realizado el cálculo de la huella de carbono, es necesario elaborar una estrategia para reducir el impacto que produce la empresa

Reducción de las emisiones de alcance 1

Para las compañías de los sectores primario y secundario, las medidas más frecuentes para reducir las emisiones suelen centrarse en las de alcance 1 con medidas como: la sustitución de fuentes energéticas basadas en combustibles fósiles, reemplazar maquinaria por tecnología más eficiente, apostar por la instalación de energías renovables para autoconsumo o incluso reconsiderar la reestructuración del modelo de negocio y procesos asociados. 

Reducción de las emisiones de alcance 2 y alcance 3

Respecto a la reducción de las emisiones indirectas, el abanico de opciones es mucho más amplio. La medida más habitual para reducir las emisiones de alcance 2 reside en asegurar que el origen de la energía eléctrica proceda de fuentes de energía renovables, adquiriendo, por ejemplo, certificados de energía renovable.

Otra alternativa destacable es el PPA (Power Purchase Agreement), acuerdo de compraventa de energía limpia a largo plazo desde un activo concreto y a un precio determinado entre un desarrollador renovable y un consumidor.

En relación con las emisiones de alcance 3, las soluciones varían significativamente dependiendo del tipo de compañía y su cadena de valor

Calcular la huella de carbono en una empresa ofrece múltiples beneficios. Conocer la contribución a la huella global supone dar un primer paso en el camino para una diferenciación cualitativa frente a clientes y competidores.

Por otro lado, conocer la huella de carbono permite mejorar la eficiencia energética de la organización al identificar los puntos donde se pueden conseguir ahorros energéticos, cuestión muy interesante especialmente para empresas del sector industrial o productivo. Por último, sirve como mecanismo de trazabilidad de toda la cadena de valor, siendo una herramienta más para la toma de decisiones más sostenibles.

Álvaro Hernández