3 iniciativas normativas para reducir el cambio climático y sus consecuencias

3 iniciativas normativas para reducir el cambio climático y sus consecuencias

Nos encontramos en un momento decisivo para afrontar con éxito la mayor amenaza de nuestro tiempo: el cambio climático y sus consecuencias. La crisis provocada por la covid-19, a pesar de los efectos devastadores que está generando, se presenta como una gran oportunidad para orientar los esfuerzos de la recuperación hacia una economía más sostenible, especialmente en términos climáticos. 

Durante el año 2020, una parte de las emisiones de gases de efecto invernadero experimentaron una leve disminución debido a las medidas restrictivas en cuanto a la movilidad derivadas de la pandemia. Sin embargo, esto únicamente constituye un paréntesis temporal en el cambio climático y sus consecuencias.

Muchas compañías de todo el mundo ya han interiorizado que el cambio climático y sus consecuencias plantean nuevos e importantes riesgos y oportunidades para la competitividad, el crecimiento y el desarrollo de sus empresas, y están convirtiendo el desafío climático en una oportunidad de mercado.

El cambio climático supone un enorme reto para el sector privado, pero: ¿Qué beneficios plantea la acción climática para las empresas?

Cambio climático y sus consecuencias: beneficios empresariales de la acción climática

El análisis de posibles escenarios futuros permitirá a las empresas aumentar su resiliencia y competitividad, pues les permitirá anticiparse al cambio climático y sus consecuencias, para mitigar los riesgos climáticos y aprovechar las oportunidades mejorando su capacidad de respuesta ante las futuras transformaciones a las que se podrán enfrentar.

 Tener en cuenta el cambio climático y sus consecuencias a través del análisis de posibles escenarios facilita la resiliencia y competitividad de las empresas.
Tener en cuenta el cambio climático y sus consecuencias a través del análisis de posibles escenarios facilita la resiliencia y competitividad de las empresas

Anticiparse y prepararse para cambios en las políticas públicas es sin duda un beneficio clave de pasar a la acción. Reguladores y supervisores de todo el mundo están aprobando o anunciando el establecimiento de distintas normas que afectarán a empresas de los más diversos sectores económicos.

  • A la cabeza de esta tendencia se encuentra Nueva Zelanda, habiéndose convertido en el primer país en implementar obligatoriamente las recomendaciones del Task Force on Climate-Related Financial Disclosures (TCFD).
  • Otro ejemplo es el Reino Unido, que ha trazado una hoja de ruta para implementar como obligatorias las divulgaciones financieras sobre cambio climático en base al TCFD para grandes compañías e instituciones financieras para 2025.
  • En España, por su parte, el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética recientemente aprobado en el Congreso (pendiente de aprobación definitiva), establece obligaciones en materia de divulgación no financiera sobre cómo el cambio climático impacta e impactará sobre empresas cotizadas, entidades de crédito, entidades aseguradoras y reaseguradoras y sociedades por razón de tamaño.

    Esta obligatoriedad deberá materializarse a través de la presentación de un informe de carácter anual en el que se haga una evaluación del impacto financiero de los riesgos asociados al cambio climático generados por la exposición de su actividad, incluyendo los riesgos de la transición hacia una economía sostenible y las medidas que se adopten para hacer frente a dichos riesgos financieros.

Además, la acción climática es cada vez más demandada y objeto de crítica y evaluación por los distintos actores de la sociedad, por lo que un buen desempeño en este ámbito podrá comportar una mejora de la reputación para las empresas con sus clientes, inversores, empleados y otras partes interesadas.

Parece claro que la inacción climática ya no es una opción para el sector privado en el corto-medio plazo por lo que la siguiente pregunta que deben realizarse las organizaciones es: ¿Por dónde comenzar? 

Margarita Nuche